Rechazo y crítica

En el fascinante viaje de escribir y dedicar tiempo a plasmar mis pensamientos e ideas, como escritora independiente, me he encontrado de frente con el rechazo y la crítica. Estos dos aspectos, aunque desafiantes, son parte integral de nuestra evolución como escritores. Forman parte del «paquete» de ser auténticos, de aceptarnos tal como somos y de compartir nuestro trabajo con el mundo.

Recuerdo cuando muchas personas me alentaban a escribir mi libro, asegurándome que lo leerían con entusiasmo. Esos comentarios, aunque bien intencionados, eran solo palabras de apoyo. Sin embargo, lo que me impulsó realmente no fue la motivación de los demás, sino la mía propia. Un empujón extra vino de la lectura de Hábitos Atómicos de James Clear, que fue clave para ayudarme a cumplir mi meta de escribir y publicar mi libro. Pero lo que muchos no sabían, incluyendo a quienes participaron en la creación de la portada, era que el contenido de Quizás no te importe, pero… soy Sayri no sería lo que ellos esperaban.

A menudo, las personas que nos rodean desde pequeños creen que nos conocen basándose en la imagen que construyeron de nosotros en su momento. Sin embargo, algunas de esas personas nunca cambian, ni para bien ni para mal. Permanecen, lo que yo llamo, en un “limbo de vida”, temerosos de hacer cualquier cosa que pueda alterar su imagen ante la sociedad. No se atreven a descubrir quiénes son realmente por miedo a ser juzgados, rechazados o criticados. Irónicamente, son esos mismos temores los que los convierten en los primeros en criticar a quienes deciden pensar o actuar de manera diferente.

Cuando publiqué mi libro, lo hice con gran entusiasmo y la esperanza de que ese paso cambiaría drásticamente mi vida. ¿Y qué sucedió? Nada. Seguí siendo la misma persona, con el mismo deseo de escribir y compartir mi perspectiva del mundo. Lo inesperado fue ver cómo algunas personas dejaron de seguirme en las redes sociales, comenzaron a criticar mi libro sin haberlo leído por completo, basándose en comentarios de otros. Incluso un familiar me dijo: «No debiste publicar ese libro. Puedes escribir lo que quieras, pero hacerlo público afecta a los demás, porque no piensan como tú».

Lo que muchos escritores callamos es que, aunque escuchamos esas críticas, seguimos adelante escribiendo lo que deseamos, con una autenticidad innata. Escribir es tan esencial para nosotros como respirar. Amamos la escritura y la lectura más que las opiniones externas, incluso las de nuestros seres más cercanos.

Ser escritor independiente es, en muchas ocasiones, sinónimo de soledad. Pero esa soledad está llena de ideas, de palabras que claman por salir a través de nuestras manos. No necesitamos nuestra voz para cambiar el mundo con nuestros mensajes; solo necesitamos nuestras manos y nuestras mentes.

Con el tiempo, el rechazo se convierte en un compañero, y la crítica, en una confirmación de que estamos haciendo lo que debemos hacer. A pesar del rechazo o la crítica, seguiré escribiendo, reconociendo la importancia de mantenerme humilde y de valorar cada opinión. Porque, aunque no todas las críticas son negativas, algunas son constructivas y sirven como peldaños en mi crecimiento como escritora.

Y tú, ¿te sientes identificado con lo que comparto?

Comenta si te gusto mi escrito, por favor.

Gracias,
Sayrimar Reyes Pacheco

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