
Viernes 13: ¿De Dónde Viene el Miedo a Este Día?
Ah, Viernes 13, ese día en que hasta el más valiente siente un pequeño escalofrío. Te levantas con el pie derecho (por si acaso), miras a ambos lados antes de salir de la cama y, si por alguna razón te cruzas con un gato negro, pues mejor que el gato se cruce con otro. Pero, ¿de dónde viene esta superstición? ¿Por qué este día tiene tan mala fama? ¡Vamos a descubrirlo, con un toque de humor!
La mala reputación del número 13: Un número que no se lleva bien con nadie
Todo comienza con el número 13. Pobrecito, nunca fue un número con muchos amigos. Mientras que el número 12 es perfecto en muchas culturas (12 meses del año, 12 signos del zodíaco, 12 dioses olímpicos), el 13 siempre se quedó como «el raro». Un poco como ese primo que nunca sabes cómo invitar a la fiesta, porque siempre rompe algo.
Una de las primeras menciones de la mala suerte del 13 proviene de la mitología nórdica. Según la leyenda, 12 dioses estaban celebrando una cena en el Valhalla (lo que podemos imaginar como una fiesta épica de dioses vikingos con mucho hidromiel), cuando Loki, el dios del caos, apareció sin invitación, haciendo el número 13. Como buen “party crasher”, Loki causó un montón de problemas y terminó provocando la muerte del querido dios Balder. A partir de entonces, el número 13 quedó asociado al caos y la mala suerte.
Viernes: Un día que ya tiene sus propios problemas
Si el número 13 ya es un poco complicado, imagina lo que pasa cuando se junta con el viernes. Este día de la semana ya tenía su propio historial de mala suerte en algunas culturas. Para empezar, según la tradición cristiana, Jesús fue crucificado un viernes. Además, los romanos creían que el viernes era un día nefasto para comenzar cualquier proyecto, y en algunas culturas marineras era considerado de mal augurio zarpar un viernes.
En resumen: el viernes y el número 13 son como ese dúo de amigos que siempre se meten en líos cuando están juntos.
El golpe final: Los Caballeros Templarios
Pero, ¿qué pasa con el Viernes 13 específicamente? Aquí entra la historia de los Caballeros Templarios, que es digna de una película de conspiración. En 1307, un viernes 13 (¡vaya coincidencia!), el rey Felipe IV de Francia decidió que era un buen día para arrestar a todos los Caballeros Templarios de un plumazo. ¿La razón? Dinero. Sí, porque, aunque los Templarios eran famosos por sus hazañas, también eran bastante ricos, y Felipe IV tenía una deuda considerable con ellos.
Así que el rey organizó lo que podríamos llamar la «redada del siglo» y apresó a cientos de Templarios. Muchos de ellos fueron torturados y ejecutados. Desde entonces, el Viernes 13 quedó marcado como un día lleno de mala suerte (y deudas, aparentemente).
Hollywood se suma al juego
Luego, en 1980, Hollywood decidió que la superstición del Viernes 13 no era suficiente, así que nos regaló una película de terror titulada, obviamente, «Viernes 13». Aquí es donde entra en juego el famoso asesino de machete y máscara de hockey, Jason Voorhees, que convirtió el día en sinónimo de terror y pesadillas. ¿Qué mejor manera de reforzar el miedo que añadir un asesino en serie a la ecuación?
Conclusión: Relájate, es solo un día
Si llegaste hasta aquí sin que una escalera te haya caído encima ni un espejo se haya roto, ¡felicidades! El Viernes 13 es solo un día más, y aunque las supersticiones nos siguen haciendo mirar de reojo este número, en realidad es solo otra excusa para tomarnos la vida con un poco de humor (y, por qué no, para ver una maratón de películas de terror).
Después de todo, si los Caballeros Templarios pudieron sobrevivir a las deudas de Felipe IV por un tiempo, nosotros podemos superar un simple Viernes 13… o al menos intentarlo.

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