-Sayrimar Reyes Pacheco

Al trabajar para otros, estamos matando nuestros sueños. Le hemos puesto precio a nuestra vida, un precio muy caro.
Luego le echamos la culpa a la vida de adultos, a las responsabilidades, a la sociedad, porque en el fondo no queremos aceptar que somos nosotros quienes nos hemos encargado de matar nuestras esperanzas y nuestros sueños.
La rutina, el que dirán, la vagancia y el desánimo se apoderan de nuestra vida porque lo hemos permitido.
Somos dueños de nuestro propio destino. Si no despertamos a tiempo, nuestra vida aquí en la tierra no dejará ninguna huella.
Cada uno de nosotros nacimos con dones y diferentes habilidades. Estos no son producto de una casualidad. La casualidad no existe. Todo esta escrito y creado a propósito.
Anímate y descubre cual es tu propósito aquí en la tierra, usa tus dones y habilidades, trabaja para ti, sigue tus sueños, porque mientras hay vida, hay esperanza.
Fuiste creado por el maestro de la vida, por el artista del cielo, por el todopoderoso, a su imagen y semejanza. No eres cualquier cosa, tienes algo de El en tu ser.
Descubre tu potencial y no pierdas más tiempo trabajando para otros y perdiendo energías en algo que no te llena el alma.
Sueña, cree y confía. Tienes el potencial para lograr lo que quieres. ¡Tú puedes!


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